Dulces sin culpa
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Bomba de chocolate con mousse de frutos del bosque

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Según anatomistas y biólogos, el ser humano es frugívoro, es decir, somos comedores de frutas, frutos secos, semillas y algunas verduras tiernas.  Nuestro cuerpo está diseñado para digerir este tipo de alimentos, pero, además, para digerirlos crudos. Esto es un motivo de peso (añadido a otros motivos éticos) para repensar la inclusión de carne como un componente más de nuestra dieta –incluidos los huevos y los lácteos–.

El ser humano lleva millones de años sobre el planeta alimentándose de la manera en que se alimentan los animales salvajes en libertad. Tan sólo hace unos 10.000 años que empezó a cocinar los alimentos. Cocinar los alimentos parece que no sólo va contra nuestra propia naturaleza, sino que, además, los somete a cambios químicos y/o moleculares que nos privan de gran parte de sus propiedades nutricionales. Claro está que hay alimentos que se deben cocinar para facilitar su digestión –como las calabazas, las patatas, los boniatos, etc, que contienen almidón– o bien para poder aprovechar algunas (que no todas) de sus propiedades en concreto –como, por ejemplo, el licopeno en el tomate, que tiene propiedades anticancerígenas que no se aprovechan tan bien al digerirlos en su estado crudo.

Es básico ser consciente de los alimentos que incluimos en nuestra dieta, así como del método de preparación que escogemos. Quizá no tenga por qué estar todo crudo, pero sí es importante que incluyamos en nuestra dieta un alto porcentaje de alimentos crudos, frescos, vivos y que no provengan de una agricultura no biológica si nos preocupa nuestra salud y bienestar.

Así que hoy os invito a probar esta receta casi 100% cruda y súper saludable para volver a los orígenes.

Tiempo de preparación: 20 min. Tiempo de cocción: 5 min. Listo en: 9 horas
Para 8 personas

Ingredientes

Para el exterior de chocolate
3 tazas de nueces, peladas y recién molidas (puedes usar un molinillo de café)
1/3 de taza de cacao puro crudo en polvo
2 c. soperas de néctar de ágave
2 c. soperas de semillas de chía, recién molidas

Para el mousse de frutas del bosque
1/2 l. de leche de coco
10 gotas de extracto de estevia
1 taza de frutos del bosque (según temporada)
1/2 lima dulce (ó 1/2 naranja), el zumo
1 c. pequeña de semillas de vainilla
2 c. soperas de agar–agar en copos
1/2 taza de agua de manantial
1 pellizco de sal marina

Para el mousse de chocolate blanco
100 gr. de manteca de cacao
1/2 taza de leche de coco
1/2 c. de manteca de coco, en estado líquido
5 gotas de extracto de estevia

Método de preparación

Para el mousse de frutos del bosque
Mezclar en una batidora de jarra la leche de coco, la estevia, los frutos del bosque, la lima y las semillas de vainilla y procesar hasta obtener un batido.
En una cazuela pequeña mezclar el agua, la sal y la agar–agar y cocinar removiendo hasta que la agar–agar se disuelva, de 5 a 10 min.
Dejar enfriar hasta que no queme al tacto y mezclar uniformemente con el batido de frutos del bosque y coco.
Transferir a un bol de vidrio, cubrir y reservar en la nevera unas 2–3 horas.

Para el exterior de chocolate
Mezclar todos los ingredientes en un bol con una espátula hasta obtener una masa homogénea y moldeable.
Utilizar un bol flexible como molde para dar forma a la cubierta de chocolate. Tomar porciones de la masa de chocolate y construir las paredes de la cubierta de chocolate dando forma con las manos. Las paredes de chocolate deben tener un grosor de entre 5 mm. y 1 cm. homogéneamente a lo largo de las paredes del bol.
Tomar una porción de chocolate y, sobre papel para hornear, amasar con un rodillo o aplastar homogéneamente con la mano hasta obtener un círculo de chocolate que sirva de base/tapa para la cubierta de chocolate.
Reservar en el refrigerador durante una hora.
Después de una hora, sacar la cubierta de chocolate y el mousse de frutos del bosque del refrigerador y rellenar la cubierta de chocolate, aún en el molde, con el mousse. Cubrir con la tapa de chocolate y presionar la masa de chocolate con los dedos en los bordes para cerrar.
Reservar en la nevera unas 8 horas o durante la noche para que la cubierta y el mousse ganen consistencia.

Para el mousse de chocolate blanco
Fundir la manteca de cacao al baño María. Añadir la estevia y remover hasta que se disuelva. Añadir la leche y la manteca de coco y remover vigorosamente hasta que los ingredientes se mezclen de manera homogénea y formen una crema. Usar la batidora si es necesario.

Sacar el pastel del refrigerador y usar un plato plano para darle la vuelta junto con el molde y desmoldar con cuidado sobre el plato, presionando las paredes del molde suavemente.

Decorar con el mousse de chocolate blanco y unas hojitas de menta y servir.

¡Bon appétit!

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