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Matcha latte súper anti–aging

Esta receta es mi fórmula favorita para preparar el mejor matcha latte con el que puedas soñar. Es una receta sin dificultades pero llena de matices. Deliciosa, lo es sin dudas; y hasta que no la pruebes te aseguro que ni te imaginas la delicadeza de sus registros. Viene siendo mi bebida favorita de otoño; cuando la alegría de la luz cálida del verano se va yendo y nos sentimos todos un poquito “desganados”. ¿No te pasa a tí también? Se reducen las horas de luz, de pronto el cuerpo está incómodo porque echa de menos las horas de exposición solar y nos pasamos más horas encerrados en el estudio o en el trabajo o en casa porque no nos apetece salir durante los días de lluvia.

Mi matcha latte es el compañero ideal para estos días; una pócima, casi, contra estos pequeños males. Muy energética, pero de una energía suave y sostenida. Sus ingredientes, súper antioxidantes y antiinflamatorios, son una maravilla tanto para el cerebro, la piel, los tejidos y el sistema digestivo; y, aunque energética, es también armonía y calma. Se nota en su efecto desde el primer sorbo que es pura bondad.

Hace tiempo que quiero compartir contigo esta receta, que es una de mis favoritas; y por a o por b pasan los días y me queda siempre pendiente en la lista de “No te olvides de…”. Aunque parece que todo llega, y después de unos meses —¡¡unos meses!!— desde mi última entrada, hoy por fin es el día. No te pienses que he abandonado mi blog, ni mucho menos… Lo que pasa es que estoy en unos cuantos proyectos a la vez y todos son muy lentos —pero preciosos— y no me llegan las horas del día para todo. Uno de ellos, por cierto, es mi próximo libro; que, si todo va bien, sale a la venta en pocas semanas. ¡Qué ganas de tenerlo ya! Llevo trabajando en él desde el verano de 2016, y estoy súper feliz; quedó precioso. Sí, sí, ya he visto la versión en digital, y sólo falta que se materialice en papel para dar por finalizado otro proyecto maravilloso. Será del mismo porte que mi primer libro, Raw Food Anti-aging, y también con ediciones Urano. Igual no tendrá tantísima información teórica como el primero, pero sí incluirá más recetas. Ya te iré contando.

Volviendo a nuestro matcha latte, a mí me encanta disfrutarlo alrededor de las 12 horas casi cada día, cuando necesito un poquito de energía extra para remontar la mañana. Hay quien hace la pausa del café a esa hora, y, si es tu caso, te invito a que substituyas el café por este matcha maravilloso. Compara el efecto energético y la sutileza de su sabor, mil millones de veces mejor que cualquier excitante exploxivo, adictivo y neurotóxico como el café que muchos consumen hoy día “just to keep going”.

En el fondo, mi matcha latte tiene todo lo mejor: matcha —té verde en polvo—, almendras, aceite de coco, cúrcuma fresca, jengibre fresco y hojas de stevia.

El matcha —el té verde protagonista de esta bebida— tiene probadas propiedades antiinflamatorias y anticancerosas, y de todos los tés, es el que mejor conserva y concentra sus propiedades debido a la manera en que se cultiva. Para obtenerlo, las plantas del té se cultivan a la sombra; esto las hace crecer más lentas y  hace que su clorofila sea mucho más intensa, fuerte y brillante. Esto también la convierte en una planta mucho más rica en aminoácidos esenciales, cosa que a nivel organoléptico la transforma en la versión más dulce de las plantas del té, con su aroma intenso y dulzón y muy poco amargo.

Después de la cosecha de las hojas, se descartan las ramitas y las partes más duras de la hoja (los nervios) y esta selección, que se seca a temperaturas muy bajas para preservar todos sus beneficios y que en Japón recibe el nombre de tencha, es el más puro de los tés verdes. Más tarde, el tencha se tritura y se preparan diferentes calidades de tencha en polvo o matcha. Normalmente, se suele encontrar matcha en los negocios especializados en tres calidades, de menos a más fino; y, por supuesto, de menos a más caro. El de mayor calidad, un polvo verde intensísimo y finísimo como una seda, es el que mejor se disuelve en agua y es el que se utiliza en la ceremonia del té. Es la joya de los tés, suave, intenso, dulce y sólo ligeramente amargo.

Los polifenoles del té verde tienen también efectos beneficiosos para la salud cardiovascular, metabólica y un efecto antienvejecimiento que se ve potenciado en presencia de la vitamina C (en mi súper matcha la encuentras en la cúrcuma y el jengibre frescos).

Lo confieso, el matcha es mi té favorito en todas las estaciones; para otoño lo preparo como en la receta de hoy, con otros ingredientes súper alcalinizantes, como la almendra, potenciadores del sistema inmune, antiinflamatorios y ricos en vitamina C, como la cúrcuma y el jengibre frescos, energéticos como el aceite de coco, y reguladores del azúcar en sangre como la stevia en hoja.

Matcha latte súper anti-aging

Ingredientes

Para 1 taza grande
300 ml de agua tibia (unos 40 ºC)
2,5 cm de raíz de jengibre fresco (si no encuentras, 1 c de jengibre en polvo)
2,5 cm de raíz de cúrcuma fresca (si no encuentras, 1 c de cúrcuma en polvo)
1 c de mantequilla de almendra
1 c de aceite de coco crudo
1 c de matcha
5 hojas de stevia, frescas o secas

Método de preparación

Infuisona las hojas de stevia en el agua tibia mientras preparas el resto de ingredientes.

Con un rallador pequeño, ralla la cúrcuma y el jengibre frescos y exprime su zumo en una taza grande con la ayuda de una pequeña muselina o con la ayuda del envés de una cucharita y un pequeño colador de malla fina y reserva.

Coloca el agua con la stevia, el aceite de coco y la mantequilla de almendra en una batidora de vaso y bate a velocidad baja hasta que esté todo bien mezclado y triturado.

Añade el matcha y bate muy levemente, sólo para mezclar y disolver sin que quede un solo grumo.

Cuela esta mezcla con la ayuda de un colador de malla pequeño directamente en la taza donde tienes el zumo de cúrcuma y jengibre. Remueve con una cucharita para mezclar con el zumo de jengibre y cúrcuma.

Y disfruta del regalo que es esta taza de té para tí, tu mañana y tu día. Ya me contarás.

Bon appétit!

Nota 25/10/2017: Hace unos instantes que he respondido la siguiente pregunta en mi muro en Facebook: “¿Se puede preparar prontito por la mañana y llevarlo en un termo para consumirlo 4 horas más tarde? ¿O pierde así sus propiedades?” Y la verdad es que es una pregunta interesante, porque yo no recomiendo consumir los zumos si no son recién exprimidos y cold-pressed, pero éste seria un caso diferente. Así que te dejo aquí mi respuesta, por si puede ser también de tu interés: “¡Pues mira, esta vez va a ser que sí! ¡Bingo! Te lo puedes llevar en un termito al trabajo, y como también lo puedes hacer sin batidora —batiendo energéticamente con un batidor de barilla también lo mezclarás bien— puedes hacerlo bien temprano sin despertar a nadie. Aunque lleve los zumos de jengibre y cúrcuma, como también lleva grasas vegetales de las más antioxidantes, éstas sirven para conservarlo unas horas. Yo a veces no me lo tomo entero, porque por lo que sea me siento saciada en seguida, y lo guardo en un jarrito con tapa para más tarde.”

4 comentarios

    • Hola, Mireia,

      el té matcha viene en una cajita cuando lo compras, en polvo. Lo conservo ahí, preferiblemente en la nevera.

      Saludos,
      Consol

  1. Maria dice

    Hola, maravillosa receta ¿puedo sustituir la estevia por otro tipo de endulzante, azucar de coco, sirope de arroz…Gracias

    • Gracias, María,

      claro, por el que tú quieras.
      Yo no le pondría sirope de arroz, no es santo de mi devoción, es muy procesado y desiquilibra los niveles de azúcar en sangre mucho más y da trabajo extra al páncreas.
      Mejor el azúcar de coco, o uno de caña no refinado: panela, moscovado, etc.

      Aunque te invito a que pruebes con las hojas de stevia, las que venden para hacer infusión. No tienen nada que ver con las gotas de stevia, que saben casi a regaliz. Es muy agradable en infusión. Y en esta receta, por el tipo de ingredientes a que acompaña, queda muy bien.

      Prueba y me dices.

      Salud,
      Consol

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