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El aloe, una planta prodigiosa. Pudding de aloe vera y cacao

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Aunque este postre está pensado para los paladares de los más golosos, alberga las innumerables propiedades del cacao crudo, la algarroba, el plátano, el aloe vera y las ventajas de un índice glucémico bajo.

Todos hemos leído sobre las propiedades y beneficios del aloe vera, que se puede usar de manera exterra para aliviar e incluso curar completamente afecciones cutáneas —alergias, heridas, eczemas, quemaduras, cáncer de piel— y también de manera interna, si lo ingerimos.

Al ingerirlo, el áloe vera alivia los efectos de la indigestión, la acidez estomacal, la gastritis, las úlceras duodenales y estomacales, las úlceras oculares, las hemorroides y las afecciones del aparto digestivo en general, descongestionando el estómago, el intestino delgado, el hígado, los riñones y el páncreas.

Gracias a sus contenidos del polisacárido glucomannan —una fibra dietética muy saciante— es un gran antiviral que nos ayuda a luchar contra enfermedades como la gripe, la hepatitis, le neumonía vírica y la meningitis vírica. También refuerza el sistema inmunológico. En el caso del SIDA evita que el virus se extienda por el organismo, ayudando a los enfermos a recuperar la vitalidad y los niveles energéticos.

También desempeña un papel importante como regulador de la tensión arterial evitando las disritmias cardiacas y disminuyendo así el riesgo de infarto. Es bueno contra la gota, las jaquecas y las migrañas, la halitosis, el insomnio, en las dietas de adelgazamiento proporciona vitaminas y minerales sin aportar calorías ni azúcares y regula las menstruaciones. Elimina los parásitos intestinales. Tonifica el organismo y abre el apetito. Mitiga la osteoporosis y es antidiabético.
Calma el dolor de las varices y las mejora. Ayuda a eliminar irritaciones e infecciones internas —cándidas, tricomas, irritaciones e infecciones vaginales—.

Puedes cultivar tu propia planta de aloe en maceta en casa, tanto en interior como en exterior; aunque sólo florecerá —de manera bianual— en exterior si recibe sol directo. Es una planta muy fácil de cuidar y si es feliz en el hábitat en el que la tienes, dará como mínimo unos cuatro vástagos al año que puedes separar de la planta madre cuando tengan unos 5 cm y transplantar en su propia maceta.

Las hojas de aloe son más ricas en propiedades cuando la planta alcanza los cuatro años de edad. Tienen un sabor amargo y una textura viscosa. Puede ser que te resulte difícil pensar una manera agradable de añadir aloe a tu dieta. La más fácil es añadir media taza de gel de aloe vera —puedes incluso dejar algo de la piel, que es la parte amarga— a tu zumo de naranja diario, siempre descartando las espinas. La naranja es un sabor que lo complementa, refina la textura, y completa los increíbles beneficios de esta planta.

Pero hoy, a parte del zumo de naranja con aloe, te quiero dejar esta otra receta un poco más atrevida e imaginativa, pero deliciosa: pudding de aloe vera y cacao. El sabor amargo del verde del aloe (si es que lo utilizas) se suma al sabor amargo del cacao y pasa completamente desapercibido en este pudding de suave textura. La textura viscosa del aloe gelidifica al reposar con el resto de ingredientes en este postre especiado, crudo y súper saludable que pasará el control de calidad de los golosos más sibaritas.

Tiempo de preparación: 5 min. Tiempo de cocción: no necesita. Listo en: 4h
Para 2 personas

Ingredientes

1/2 hoja grande de aloe vera (unos 500 g)
3 c. soperas de cacao en polvo crudo
3 c. soperas de algarroba en polvo cruda
1 plátano
1/4 de taza de brotes de quínoa deshidratados y recién molidos
2 c. soperas generosas de aceite de coco
1. c. sopera de sirope de ágave
1 c. sopera de canela molida
1 c. pequeña de  jengibre molido

Método de preparación

Lavar las hojas de aloe, descartar las espinas laterales cortándolas con un cuchillo y también  el resto de la piel, que es la parte más amarga. Cortar el gel obtenido en cuadritos.
Colocar todos los ingredientes en una  batidora de vaso y batir hasta obtener una mousse suave y homogénea.
Servir la mousse en vasitos para flanes y reservar en la nevera como mínimo 4 horas.
Una vez pasadas las  4 horas, utilizar una espátula plana o un cuchillo para despegar el pudding de las paredes del vasito y colocar boca abajo en un plato de postre hasta que el pudding se despegue por su propio peso.

Espolvorear con canela recién molida antes de servir y acompañar de fruta del tiempo: higos, frutos rojos, frutos del bosque.

Bon appétit!

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