El mes de mayo viene cargado de actividades y colaboraciones, ¡que ilusión! Con lo que me gusta colaborar con proyectos con los que comparto filosofía y puntos de vista y con lo que me gusta divulgar salud, alegría, creatividad y buenos alimentos.
Mi última colaboración, de la que te vengo a hablar hoy, la tienes disponible en los quioscos de toda España, en el último número de la revista Cuerpomente. Es un artículo para la sección “Descubre” de este magazine de salud y alientación donde encontrarás seis recetas mías para preparar seis deliciosas natas vegetales.

Las recetas son bien naturales y sencillas para que las puedas preparar en cualquier momento en casa. No se requiere de mucha pericia, y es que para alimentarse bien disfrutando lo mejor que podemos hacer es no agobiarnos pensando que tenemos que hacer mil malabares en la cocina. Lo mejor para nuestro tiempo y nuestra salud es preparar comidas sencillas, sin demasiadas mezclas para tener una digestión muuuuuy suave y poder asimilar mejor los nutrientes de nuestros alimentos.

Si te pasa como a mí, de cuando en cuando echarás a faltar algún plato emocional o más denso, es una connexión emocional con la dieta del pasado. Lo mejor es no caer en la trampa que la memoria y las emociones nos tienden y encontrar un sustituto que nos plazca pero sin demasiados desajustes. Por eso me hace tanta ilusión poder compartir contigo estas recetas de natas vegetales. Por eso y por otro motivo más: están preparadas con la máxima consciencia, recuerda que las grasas son necesarias para una alimentación equilibrada y un organismo sano; lo que no es recomendable es el uso y abuso de las grasas por muy saludables que éstas sean. Ya sabes, nada en exceso es bueno. Los ingredientes utilizados son muy interesantes por los nutrientes que continen, y una cucharadita de alguna de estas natas en nuestras ensaladas o postres nos ayudarán a realzarlas y a darnos un capricho de cuando en cuando sin dejar de cuidarnos.

Las natas vegetales las podemos preparar de muchísimas formas. Si estás familiarizado con la cocina raw food sabrás de sobras que para conseguir texturas y sabores en la cocina a veces se pierde la cabeza y el sentido de este tipo de alimentación: se añaden muchos ingredientes, se utilizan ingredientes muy grasos, difíciles de encontrar, con combinaciones de ingredientes muy poco digestas. En este sentido, por mucho que mi manera de alimentarme se englobe dentro del raw food, a mí cada vez más me cuesta verme dentro de este tipo de propuesta generalmente mal llevada por aquéllos que saltan al mundo del crudo teniendo como premisa que lo único que hay que hacer es no utilizar el fuego. En ese sentido, si me preguntas, te diré que el término que más me define y con el que me siento identificada es el de alimentación viva. Una buena alimentación va mucho más allá de no utilizar el fuego para preservar vitaminas, minerales, proteínas, grasas, carbohidratos y enzimas intactos. Espero que esta parte de la buena alimentación empiece a tomar vuelo pronto en los platos de los recién llegados al crudo que, la mayoría de las veces, añaden y añaden ingredientes sin escrúpulos (más por ignorancia que por otro motivo) a sus platos con tal de complacer el paladar.
En mi artículo para la revista Cuerpomente he querido elaborar recetas sencillas con ingredientes vivos, como reza en el lema de mi blog. En cada receta sugiero una manera de usar estas natas tan saludables. Aunque el uso de todas las natas vegetales se podría resumir en cuatro palabras: están bien combinadas con verduras (sobre todo las verduras de hojas) y son aceptables las combinaciones con frutas ácidas o ácidos; si las natas son más mucho más grasas que proteicas, también sería aceptable (aunque no convendría abusar) con almidones (raíces como la zanahoria y la remolacha, por ejemplo).

Aunque también se pueden hacer natas o cremas vegetales con frutas cremosas. Seguro que si me sigues no se te escapó la receta de mi pastel de cumpleaños de este año con nata de otoño, ¡Oh, my carrot cake!, ¿verdad? Bueno, pues si me sigues también sabes que esta receta está en mi blog desde diciembre del año pasado. ¿Te sirve para abrir boca?

Si quieres el resto de recetitas y saber un poquito más sobre las seis natas vegetales de mi artículo, ahora sí, tendrás que consultar el número de este mes de Cuerpomente. La encuentras por sólo 3,00 euros en todos los quioscos y librerías de España. Y, lo que es mejor, este número incluye algunos artículos que segurísimo van a ser de tu interés.
¡Bon appétit!



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