¿Quieres empezar a liberarte de los lácteos sin echar de menos los quesos y, lo más importante, de manera saludable con sabrosos quesos cargados de nutrientes, enzimas y proteinas vegetales de buena calidad?
Podemos hacer quesos exquisitos que se conservan largo tiempo a partir de semillas oleaginosas previamente activadas. Puedes utilizar semillas de girasol, o almendras o combinar las semillas que prefieras.
La técnica para hacer quesos de semillas es sencilla. Sólo tienes que remojar las semillas en agua de manantial durante una noche, descartar el agua, enjuagar las semillas y procesarlas con un poco de agua de manantial y los ingredientes que quieras añadir para darle sabor a tu queso.
En Kijimuna’s Kitchen encontrarás más recetas que incluyen quesos vegetales de semillas:
Lasagna express con brotes de lentejas y shiitake
Ensalada con queso azul y green smoothie con agua de mar
Pastel crudivegano de queso y arándanos
En la receta de Lasagna, tienes un queso crema que puedes utilizar como queso fundido para acompañar otros platos, por ejemplo, floretes de coliflor bañados en queso; en la receta de queso azul, tienes un queso cremoso en el que puedes untar palitos de verduras: zanahoria, apio, pepino, cebolletas, ajos tiernos, floretes de brócoli; en la receta de pastel de queso y arándanos tienes un queso dulce para hacer pasteles con frutas: melocotón, brevas, caquis.
Y, en la receta de hoy, tienes un queso viejo que puedes comer sólo, en ensaladas, sobre rodajas de manazana o con tus crakers favoritos. Sólo hay que poner un poquito de imaginación.
Este queso viejo, tiene una preparación bien rápida aunque necesita una o dos semanas para fermentar y ganar consistencia. Puedes prepararlo tranquilamente durante el fin de semana para el fin de semana siguiente. Lo podrás guardar unas semanas más en la nevera y seguirá estando vivo y cargado de beneficios.
Tiempo de preparación: 20 min. Tiempo de cocción: no necesita. Listo en: 1 semana
Para 1 queso pequeño
Ingredientes
2 tazas de semillas de girasol
1/2 taza de agua de manantial o, mejor, 1/2 taza de rejuvelac
1 limón, el zumo
1 ajo, chafado y con la piel
1 c. pequeña de sal de mar
1 pizca de pimienta recién molida
1/2 taza de hierbas aromáticas secas: tomillo, romero, orégano
Método de preparación
Remojar las semillas durante unas 8 horas. Descartar el agua de remojo y lavar las semillas. Colocar en un procesador o batidora de jarra y batir con el agua hasta obtener una crema blanca y suave. Añadir el resto de ingredientes excepto las hierbas aromáticas y batir bien de nuevo hasta que vuelvas a obtener una crema homogénea.
En un lienzo de algodón poroso, tipo gasa, coloca el queso fresco, anuda y cuelga en la cocina para que se filtre el suero durante unas 8 horas. Si no tienes de dónde colgarlo en la cocina, lo puedes dejar en la gasa, en un colador suspendido en un bol con un peso encima para que poco a poco suelte el exceso de agua.
Después de las 8 horas, saca el queso del atado y da forma con las manos. Coloca la 1/2 taza de hierbas aromáticas en un plato y haz rodar el queso por las hierbas con cuidado hasta rebozarlo uniformemente con las hierbas.
El queso lo puedes comer en este momento tal cual, pero es durante el tiempo de envejecimiento cuando el queso mejora su sabor.
Para envejecer el queso, colócalo sobre una rejilla para que se vaya secando y reserva durante una o dos semanas en un lugar seco, fresco y aireado. Dale la vuelta cada 12 horas para un secado homogéneo. Importante que se ventile bien para que no cree moho, si se crea moho, puedes rasparlo con un cuchillo y seguir secando. El moho, si es blanco, es alimentario, es decir, que no es nocivo para tu salud. Otra cosa diferente sería el moho verde o negro, no aconsejables de ingerir. A muchas personas les da no sé qué si los quesitos tienen moho, les crea desonfianza y los miran con recelo. Aunque, mira, los quesos de origen animal sí que crían moho y algunos de estos quesos tienen su secreto aquí, y eso se considera normal e incluso como algo especial y característico de cada queso en concreto. ¡Cuántas manías tenemos con nuestras propias preparaciones! ¿Verdad? Mientras nos fiamos sin cuestionarnos de lo que nos ofrece la industria alimentaria, que no siempre es necesariamente saludable. En fin, espero que entre todos podamos llegar a cambiar esto.
Y, siguiendo con el método de preparación… A la semana o dos semanas, ya estará listo para cortar y servir. ¡Exquesito!
El queso que sobre, lo puedes guardar en la nevera en un recipiente de cristal tapado para evitar que absorva humedad y olores de otros vegetales.
Bon appétit!





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