Hoy te dejo una receta doble para elaborar unos crackers crujientes y súper nutritivos con un cremoso queso fermentado que nos nutrirá con los beneficios de los probióticos y mucho más.
Puedes preparar los crackers con antelación y guardarlos en un recipiente con cierre hermético durante meses. Son ideales para untar con patés, dips, aguacate chafado o guacamole y, lo mejor, con quesos vegetales fermentados.
También puedes utilizar la base de la crema de queso de la receta de hoy y hacer variaciones añadiendo hierbas aromáticas, ciboulette o fruta seca al gusto; el resultado es siempre impresionante.
Para los happy crackers
Tiempo de preparación: 10 min. Tiempo de cocción: no necesita. Listo en: 6–8 h.
Para 18 ó 20 crackers
Ingredientes
4 remolachas medianas, ralladas o la pulpa
2 tazas de germinados de lino, recién molidos
2 tazas de arroz germinado, recién molido
1 taza de trigo sarraceno germinado, recién molido
2 c. soperas de tamari
2 c. soperas de aceite de oliva, de primera presión en frío
Método de preparación
Combinar todos los ingredientes en un bol y mezclar bien con la ayuda de una espátula o cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y moldeable.
Sobre un rectángulo de papel de hornear, extender la masa con una espátula hasta formar una plancha de unos 5 mm de grosor. Cortar la masa en rectángulos con el borde de una espátula fina formando ya los crackers, colocar en las bandejas del deshidratador y deshidratar a 42 °C de 6 a 8 horas o hasta que estén crujientes. Si no tienes deshidratador, puedes utilizar el horno a 50 °C y la puerta entreabierta.
Para el queso de cochayuyo
Tiempo de preparación: 5 min. Tiempo de cocción: no necesita. Listo en: 24 h.
Ingredientes
250 gr de semillas de girasol, remojadas durante la noche
1 taza de kéfir de coco
1/2 limón, el zumo
1 c. sopera de levadura nutricional (opcional)
1/2 c. pequeña de ajo en polvo
1 c. sopera de miso blanco (opcional)
2 c. soperas de alga cochayuyo, cortada a trocitos
Método de preparación
Lavar bien las semillas de girasol que han estado en remojo durante la noche y escurrir. Colocar en una batidora de vaso junto con el kéfir de coco (si no tienes kéfir de coco, puedes usar leche de coco u otra leche vegetal casera) y batir hasta obtener una mousse suave y sin grumos.
Añadir el resto de ingredientes menos la alga cochayuyo y batir de nuevo hasta obtener una consistencia cremosa y sin grumos.
Colocar la mousse de queso en un recipiente de cristal con tapa, añadir el cochayuyo y mezclar con una cuchara de madera. Tapar con una gasa de algodón y dejar reposar a temperatura ambiente durante 24 horas para que el queso fermente de manera suave. Después de la fermentación, tapar y reservar en la nevera al menos una hora antes de servir.
Este queso se puede guardar en la nevera durante semanas, la vitamina E del kéfir y la de la propia fermentación ayuda a conservar sus propiedades y, al mismo tiempo, es un probiótico esencial y nutritivo para incluir de forma sencilla en tu dieta. A medida que el tiempo pase, irá aumentando la intensidad del sabor y la textura se hará más firme.
A la hora de servir, puedes decorar con brotes. En la fotografía, brotes de lino y albahaca.
¡Bon appétit!
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