Leches y natas vegetales. Zumos y batidos, Recetas

Leche dorada de calabaza con nata de sésamo

Ésta es una receta para una aeche especiada muy antiinflamatoria, termogénica y antioxidante. Es muy proteica, elaborada con semillas de calabaza frescas —aprovechando las semillas que generalmente se descartan de las calabazas— y tahini crudo —mantequilla de sésamo blanco cruda—. Las semillas y los frutos secos en general, gracias a su contenido en cianocobalamina, son excelentes precursores de la vitamina B12.

Las semillas de sésamo crudas, a parte de ser muy antioxidantes, ricas en calcio y proteínas vegetales de buena calidad —el sésamo contiene 15 aminoácidos distintos—, aportan una amplia variedad de principios nutritivos de alto valor biológico. Por su riqueza en ácidos grasos insaturados omega 6 y 9, es de gran eficacia en la regulación del nivel de colesterol en sangre. Es rica en lecitina, una grasa (o lípido) emulsionante que facilita la disolución de las grasas en medio acuoso, previniendo el agotamiento nervioso y cerebral; en la sangre, mantiene disuelto el colesterol, evitando su depósito en las paredes arteriales. La lecitina es también un componente esencial del tejido nervioso a parte de encontrarse en la sangre, el semen, la bilis e interviene en la función de las glándulas sexuales.
En cuanto a vitaminas, el sésamo contiene vitamina B1 y B2 en cantidades mucho más elevadas que cualquier otra semilla y vitamina E‚ antioxidante responsable de retardar el envejecimiento, reducir la tasa del colesterol, eliminar los metales tóxicos, mantener el tono muscular y nervioso, favorecer la fertilidad, la virilidad y el índice de coagulación de la sangre. Además, el sésamo posee vitaminas B3, B5, B6, K, ácido fólico, biotina, inositol y colina.
Pero es en los minerales donde el sésamo realmente destaca, por su contenido en calcio biodisponible junto con otros minerales que ayudan a la asimilación del calcio: magnesio, fósforo, silicio, cinc, cobre y boro. También posee cantidades importantes de potasio, hierro, selenio, yodo y cromo.
Gracias a su alto contenido en antioxidantes, el sésamo contribuye a retardar el envejecimiento celular prolongando la vida útil de las células; es antibactericida y fungicida; inhibe el desarrollo de células cancerígenas, actúa como antiparasitario; elimina radicales libres interrumpiendo así los procesos de oxidación celular.
Su alto contenido en fibra y su calidad de semilla mucilaginosa le confieren una suave acción laxante y un importante efecto protector de la flora intestinal.

Las semillas de calabaza, entre otras propiedades, son ricas en vitaminas A, C y E y ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y 6. Éstas propiedades convierten a las semillas de calabaza en un eficaz preventor contra el agrandamiento de la próstata.

La cúrcuma es una raíz muy rica en antioxidantes, antiinflamatoria, termogénica y digestiva. Tiene propiedades anticancerosas, antifúngicas, antivíricas y antibacterianas; a parte de ser un antidepresivo natural y un eficaz regulador de azúcar en sangre, es ideal para prevenir el estrés oxidativo de aquéllos que padecen diabetes tipo 2. Para una mejor asimilación de la cúrcuma, es importante que la combinemos con alguna grasa —en nuestro caso, serán las semillas de calabaza y el sésamo— o con pimienta negra, canela, nuez moscada, pimienta de cayena pero no con clavo de olor. Estos últimos ingredientes especiados también incrementarán las propiedades digestivas, antioxidantes, anticancerosa y termogénicas de la cúrcuma.

A todas estas propiedades, se le suman las propiedades de las naranjas, de las que hablaré pronto en otra entrada. Pero no olvidemos que, entre otras funciones, las naranjas ayudan a reforzar el sistema inmune y —como los demás cítricos— alcalinizan, limpian y estimulan el hígado y el páncreas.

Para endulzar esta leche, he utilizado estevia líquida. Puedes utilizar manzana, también. Pero si utilizas estevia líquida, asegúrate que contiene los principios activos de la estevia —esteviósidos + reubadiósidos— y no se trata de un endulzante refinado procesado a partir de esta planta, que tan de moda se han puesto últimamente.

Aquí viene ya la receta. Te va a sorprender, a parte de las propiedades y el sabor, es muy sensual: al beberla, la leche de calabaza, naranja y cúrcuma pasa a través de la nube de nata de sésamo consiguiendo una textura cremosa inigualable.

Tiempo de preparación: 5 min. Tiempo de cocción: no necesita. Listo en: 5 min.
Para 2 personas (1/2 litro)

Ingredientes

Para la leche calabaza y cúrcuma
las pipas de una calabaza, con la fibra y remojadas durante la noche
1 naranja, pelada, dejando unos trocitos de piel y cortada a trozos
1 raíz de cúrcuma (unos 5 cm)
1/2 litro de agua tibia —máximo 40 °C— de manantial o filtrada
5 gotas de estevia (o al gusto)

Para la nata de sésamo
3 c. soperas de tahini blanco crudo
6 c. soperas de agua de mamantial o filtrada
5 gotas de estevia (o al gusto)

Para decorar
1/4 c. pequeña de nuez moscada o pimienta negra

Método de preparación

Colocar todos los ingredientes para la leche de calabaza y cúrcuma en una batidora de vaso hasta obtener una bebida homogénea. Colar utilizando un paño de algodón, un colador o una bolsa para leches vegetales. Descartar la fibra resultante de colar y servir la leche de calabaza, naranja y cúrcuma en vasos.

Colocar los ingredientes para la nata en una batidora de vaso y batir hasta obtener una crema suave y homogénea. Servir despacito sobre la leche de cúrcuma. Sazonar con nuez moscada o pimienta negra.

¡Bon appétit!

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