Hoy ya es oficialmente primavera.
Así que, oficialmente, lo hemos celebrado con estos panecillos raw con almendras y pasas que son una delicia, de sabor y de textura, y van bien con todo, con algo dulce —mermeladas raw y un té— o con algo salado. Aunque, la verdad, la primavera ya saltaba a la vista varios días atrás y también hacía tiempo que lo veníamos celebrando.
Si te apetece celebrar esta nueva etapa de renovación y energía primaveral cocinando algo especial, a ver qué te parece esta receta. A parte, algunos me habíais pedido recetas para el deshidratador; otros, recetas para panes y otros, recetas con un ingrediente que últimamente estoy utilizando muchísimo, el Irish moss o musgo irlandés (Chondrus crispus). Así que aprovecho y os dejo un regalito.
Para quien no esté familiarizado aún, el musgo irlandés es un alga muy gelatinosa de color marfil con algunas hojitas y tallos granates, y muy interesante en la cocina para crear texturas diversas. A mí me encanta utilizarla. Igual que el resto de las algas, tiene muchísimas propiedades nutritivas de gran interés para nuestra salud. Tradicionalmente, se ha utilizado el musgo irlandés como una planta medicina; se elabora un té a partir de algunos trocitos y este té se toma para aliviar problemas digestivos desde la gastritis hasta las úlceras y también para tratar problemas de origen respiratorio y catarros.
Por lo demás, son riquísimas en hierro, vitamina K, magnesio y vitamina 9. También contienen calcio, fibra, potasio, yodo, zinc, sodio, fósforo, fibra, vitaminas A, B1, B2, B3, B5, B6, B7, B12 (aunque la B12 en las algas parece que no es muy biodisponible), C, D, E. O sea, una bomba de salud para el metabolismo de los huesos y la sangre, y mucho más.
¿Te interesa saber más sobre las propiedades de las algas en general? Entonces te interesa este artículo que escribé hace años ya: El poder de las algas. A mí me encantan las algas. Hay a quien no le gustan, porque dicen que saben a pescado; yo pienso que es porque no las han preparado bien. Siempre hay que remojarlas y enjuagarlas hasta que estén al punto de dulzor que nos gusta. Sí, las algas comestibles del mar, por muy extraño que parezca, son más bien dulces. Aunque al deshidratarlas para su comercialización, su sabor se acentúa y se les queda sal marina adherida a las hojas y tallos.
En todo caso, el musgo irlandés no es precisamente la alga de mejor sabor, aunque mezclada con los otros ingredientes de esta receta pasa completamente desapercibida y cumple su función, que es la de dar una textura esponjosa al pan.
¿Qué me dices? ¿Te hace tilín? Te tiene que hacer, este pan está delicioso, crujiente por fuera, tierno, húmedo y esponjoso por dentro.


Tiempo de preparación: 30 min. Tiempo de cocción: no necesita. Listo en: 24 h.
Ingredientes
2 tazas de pulpa de almendra
1 calabacín grande, sin pelar y hecho puré
1/2 taza de musgo irlandés
1/4 taza taza de agua
1/2 taza de chía, recién molida
3 c. soperas de zumo de limón
2 c. soperas de pasas
2 c. soperas de almendras, remojadas durante 8 horas, enjuagadas y troceadas
1 c. pequeña de sal del Himalaya
Método de preparación
Lavar el musgo irlandés y remojar durante 6 horas para que las algas se hidraten. Enjuagar. Colocar en una batidora de vaso junto con 1/4 de taza de agua y batir hasta obtener una gelatina.
Mezclar todos los ingredientes en un bol y mezclar muy bien con una espátula o una cuchara de madera. Una vez obtenemos una masa espesa, acabar de amasar con las manos. Hacer porciones de la masa y hacer panecillos esféricos de unos 6–7 cm. Con un cuchillo, hacer una cruz en la parte superior de cada panecillo, para ayudar en la deshidratación. Deshidratar a 50 ºC durante 1 hora y luego a 38 ºC durante 23 horas más.
Una vez deshidratados los panecillos, puedes guardarlos en recipientes de cristal tapados en la nevera durante unos tres días.
Para el relleno, usa tu imaginación y tu creatividad. Yo he utilizado rodajas de tomate, exquesito azul, hojas de berro y otras hojitas variadas. Este pan es ideal para aquéllos que añoran la textura del pan de horno tradicional y para los que quieren seguir nutriéndose con gusto.
¡Bon appétit!


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