Dulces sin culpa, Recetas

Rawnuts con chocolate

Por fin está aquí la receta de rawnuts que os había prometido. Espero que tengáis ya todos los ingredientes preparados, aunque son muy comunes y, si no los tenéis todos, seguro que no os cuesta nada encontralos.

Yo sé que la receta, de tan fácil que es, os va a sorprender. Esta vez casi que sólo hay que preocuparse de preparar nuestra cobertura pura de chocolate, sin nada de azúcares añadidos, no le hace ninguna falta con el dulzor natural de la “masa” de estos rawnuts.

Cuando preparo chocolate, a mí me gusta hacerlo desde cero, es decir, mezclando manteca de cacao con cacao en polvo o moliendo nibs de cacao con la manteca, o bien moliendo la pasta de cacao y añadiendo más manteca hasta conseguir la textura que me interese.

Todos los ingredientes para preparar tu chocolate en casa los puedes encontrar, bio y crudos, cada vez más fácilmente en tiendas de alimentación saludable. A mí los que me gusta utilizar son los de Salud Viva. No sólo para preparar el chocolate, sino para decorar dulces y complementar platos y recetas no hay más variedad ni más color ni más calidad que en la gama que ha ido construyendo Salud Viva.

Aunque si te apetece, puedes utilizar chocolate 100% ya preparado. Que sea como mínimo bio y a ser posible también crudo. Verás que en muchas tiendas de alimentación saludable y bio la sección de productos de chocolate es cada vez más amplia y variada, con el porcentage de pureza escrito bien claro. La verdad es que es una maravilla poder encontrar productos tan cuidados, crudos o no, 100% cacao. En todo caso, si decides comprar tu chocolate bio ya hecho, tómate unos segundos antes de comprar y lee la etiqueta para asegurarte que no contiene ingredientes innecesarios, como lecitina de soja o saborizantes. No nos hacen falta estos añadidos, ¿verdad? Lo que nos interesa es preparar nuestras recetas con los ingredientes lo más puro y lo más cercano posible a su estado natural.

Es por esto que yo acostumbro a prepararme el mío. Si tú también decides hacerlo, haz grandes cantidades, ya que lo podrás guardar en trocitos en botes de cristal tapado en la nevera alrededor de un año, y utilizarlo cuando lo necesites. Así lo hago yo —aunque nunca me duran tanto tiempo—, para que no me dé pereza preparar la mezcla cada vez. Dedico sólo un día a la preparación del mejor y más puro chocolate y así luego lo tengo listo para cualquier receta, aunque sea una cantidad pequeñita.

Para los toppings puedes utilizar tus favoritos, aquí, completa libertad y rienda suelta a tu creatividad. Es la parte más divertida de la receta, y con la que hay que ser más delicado. Bueno, tengo que confesar que para mí la parte más divertida de la receta ha sido hacer la “masa” del rawnut, ja, ja, te lo puedes imaginar.

De vuelta a los toppings, si quieres saber los que he utilizado yo en mis rawnuts son los siguientes: murasaki-imo con semillas de cáñamo, nibs de cacao con azúcar de arenga, almendras crudas con piña en polvo, bayas de goji con cacao en polvo, té verde en polvo matcha con azúcar de arenga. Son todos de Salud Viva, la verdad es que tengo la despensa llena de estos productos maravillosos. No hace falta utilizar mucha cantidad, ya que nutricionalmente son muy densos, con un poquito basta para aprovechar sus múltiples propiedades antioxidantes y anti-aging.

Y, bueno, ¿para la masa del rawnut? A estas alturas yo ya sé que lo más probable es que hayáis ido directos a la receta… Un cocinillas es siempre un cocinillas, ¿verdad? Pues sí, el interior de estos rawnuts es 100% fruta eco y de temporada. Es lo bonito de esta receta, donde la creatividad se puso al servicio de la simplificación. Y, os digo, el resultado es espectacular. La única complicación que pueda tener esta “masa” es quitar la semilla de la fruta, para lo que puedes utilizar una puntilla o cuchillito afilado de cocina o un descorazonador de manzanas. El resto consiste en bañar las frutas en la cobertura de chocolate, decorar y guardar en la nevera para cuando te apetezca un dulce nutritivo, hidrante y refrescante y bien natural.

El paraguayo, como se llama este tipo de melocotón en España, es fruta de temporada todo el verano. Como el resto de variedad de melocotones, no sólo es rico en agua, sino que proporciona fibra, betacarotenos para proteger tu piel del sol en el verano y vitamina C, además de minerales, destacando el potasio, seguido del fósforo y el yodo. Es una de las frutas con carbohidratos reducidos y su aporte energético es de alrededor de 50 kcal. por cada 100 gramos. Lo mejor, con o sin cobertura, está delicioso. Es una finesse entre las frutas, a mí me encanta. pero no soy la única, En todos los lugares donde se lo conoce parece ser que se convierte en la reina de las frutas.

El melocotón, la reina de las frutas

Los melocotones no son solamente una fruta popular, sino que también son simbólicos en muchas tradiciones culturales, en el arte, la pintura y cuentos populares, especialmente en la mitología china, cuyas historias confieren a este fruto propiedades divinas capaces de otorgar la inmortalidad a aquél que lo coma.

A pesar que su nombre botánico, prunus persica, hace pensar que viene de Persia, el melocotón es originario de China, siendo actualmente éste país el mayor productor del mundo. Durante el reinado de Alejandro el Grande, tras la conquista, saqueo y aniquilamiento de Persia, el melocotón fue introducido en Grecia alrededor del 300 AC. Por eso los romanos que lo trajeron de Grecia creyeron que era originario de Persia y lo llamaron “manzana persa”, al ignorar su origen real.

Han sido encontrados restos fósiles de melocotones que se remontan a 2.6 millones de años. Se comenzó a cultivar hace apróximadamente unos 2.000 años AC en el noroeste de China, en la cuenca del río Tarim y en las laderas norte de las montañas Kunlun Shan, donde fue domesticado y cultivado por primera vez. Sin embargo, los melocotones se mencionan en manuscritos chinos en el siglo X AC, lo que hace suponer que ya en el Paleolítico se consumían habitualmente y que seguramente fuesen unos de los primeros productos agrícolas de la cultura china.

Los sabios chinos de la antigüedad lo consideraban la fruta preferida de reyes y emperadores. Creían que el melocotón poseía más vitalidad que cualquier otro árbol porque sus flores aparecían antes que brotaran las hojas. E innumerables obras de arte chinas representan el árbol del melocotón en diferentes escenas mitológicas.

Cuando los primeros reyes de China visitaban sus territorios, eran precedidos por brujos armados con ramas de melocotón para protegerlos de los males espectrales. En la víspera de Año Nuevo, los magistrados locales cortaban ramas de madera de melocotón y las colocaban sobre las puertas de sus casas para protegerlas contra las malas influencias.

De Zhang Daoling, el primer Maestro Celestial del Taoísmo, que alcanzó la edad de 120 años, se cuenta que comía en el verano de un árbol de melocotón que brotaba al borde de un precipicio. Este maestro fundó una comunidad de ayuda mutua en la que las personas pagaban diezmos anuales a un tesoro común y a cambio recibían ayuda económica y psicológica. La curación fue una parte importante de su programa y la imagen de Zhang Daoling en un tigre blanco llegó a ser un símbolo de la curación.

El melocotón llegó a tierras americanas de mano de ingleses y españoles durante el período colonial. En el continente americano, EEUU ha llegado a convertirse en el segundo productor mundial de melocotones y allí es considerado un delicatessen. Se sabe que era la fruta preferida de Thomas Jefferson y al parecer fue uno de los primeros en comenzar a cultivarlo como producto agrícola. En muchos países latinoamericanos se le llama durazno y es un fruta muy consumida durante los meses de verano.

Una de las variedades más sabrosas del melocotón es el llamado paraguayo, una mutación del melocotonero que se originó en China, donde fue cultivado originalmente, pero en España tiene este singular nombre que hace suponer a muchos que viene del Paraguay, pero allí no se le conoce con ese nombre y cuando los paraguayos visitan España se sorprenden por este nombre que no asocian con sus frutas tradicionales. En verdad el origen del nombre paraguayo es un enigma, que por suerte no nos impide saborearlo y aprovechar sus milenarias propiedades.

Rawnuts jugosos con cobertura de chocolate puro

Tiempo de preparación: 15 min Tiempo de cocción: no necesita Listo en: 1 hora
Para 6 rawnuts

Ingredientes

6 paraguayos maduros, con la piel y lavados
300 g de chocolate raw puro (yo utilizo una proporción de 250 g de manteca de cacao por 140 g de cacao en polvo)
1/4 T de aceite de coco, en estado líquido

Para los toppings, sé creativo, utiliza tus ingredientes favoritos. Si quieres saber cuáles he utilizado yo, unas líneas más arriba encuentras la lista.

Método de preparación

Funde el chocolate raw puro a una temperatura máxima de 38 ºC.

Mézclalo en un bol con el aceite de coco líquido y con la ayuda de un batidor de varilla ves removiendo a mano para que se mezclen homogéneamente y se enfríe un poco la cobertura de chocolate y tome consistencia más densa.

Como te explicaba arriba, con una puntilla o un descorazonador de manzanas, quita la semilla de los paraguayos. Ya tienes tu rawnut listo. Sólo falta bañarlo en chocolate.

Si los paraguayos son muy jugosos, sécalos bien con papel de cocina. Deben estar secos para que no caiga jugo al bañarlos en la cobertura de chocolate y evitar que se estropee la cobertura que sobrará.

Baña los paraguayos uno a uno en la cobertura de chocolate.

Con la ayuda de un tenedor sácalos del baño de chocolate y déjalos escurrir sobre una rejilla para dejar enfriar tartas o similar.

Mientras escurren el chocolate sobrante, decora con tus toppings preferidos.

Cuando el chocolate haya dejado de gotear, coloca la rejilla en la nevera unos 30 minutos o una hora, para que la cobertura de chocolate se endurezca.

Una vez se ha endurecido la cobertura de chocolate, tus rawnuts ya están listos. Puedes servirlos ya y disfrutarlos.

Te habrá sobrado cobertura de chocolate. La puedes guardar en un recipiente de cristal con tapa en la nevera y, la próxima vez que quieras utilizarla, sólo tendrás que calentarla sumergiendo el bote de cristal en agua calentita hasta que se derrita y listos.

Si quieres guardar algún rawnut para luego, o para mañana, o hasta para dentro de una semana, guárdalos en recipientes de cristal con tapa en la nevera. Estarán perfectos y jugosos como cuando los preparaste.

Por ahora, el placer está servido… y con los mejores ingredientes.

Bon appétit!

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